Dijo Marcial en el epigrama 64 del libro I, respecto a una presuntuosa joven:
Eres guapa (lo sé) y joven (es verdad) y rica (¿quién puede negarlo?).Pero cuando te elogias, Fabula, en demasía, ya no eres rica ni guapa ni joven.
Y con ello, todo quedó dicho. Ahora, que se apliquen el cuento tantas y tantas niñas monas que pululan por el mundo sin parar de darse toda clase de ínfulas (¡qué sapiencia la de griegos y romanos, Señor!).


